domingo, 25 de septiembre de 2016

Voz de María.



— Véalo tan alto,
tan solo y desnudo,
véalo por fin
el señor del mundo.
Míreme tan baja,
tan sola y callada,
soportando a penas
todas estas cargas.
Estas gentes creen
que conozco a mi hijo.
Como un cofre guardo
algo apenas mío.
Lo abren y lo cierran
sin decirme nada,
van poniendo lino
de amor y alabanza.
Soy solo María
pero no comprenden
que un suplicio ajeno
me nimba la frente.
No sé por qué vine
ni si fui elegida.
Todo estaba escrito
para mí, María.
Sufro sin embargo
mirando a lo alto.
Una sangre mía
salpica mi manto.
No sé por qué muere,
pero tiene sed.
Tal vez es lo único
que de veras sé.

De "Le ragioni della collera"
Julio Cortázar.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario